“Cuéntanos tu error”

Será deformación profesional, pero cuando viajo voy escuchando, viendo, presenciando y cometiendo innumerables errores humanos que bien pudieran terminar en pequeños o grandes desastres…
Este verano, atravesando España de Norte a Sur en mi coche, obtuve una buena colección de “señales situadas tras el cruce que debían indicar”, “señales contradictorias” y demás trampas para los usuarios de las infraestructuras viarias, que nos recuerdan que en los errores humanos el contexto en el que actuamos -y decidimos- determina nuestros kilómetros de más en busca de un cambio de sentido para volver a la ruta correcta planificada.
Desconozco cuál es la canción del verano, pero os voy a contar “mi error de este verano”:
Con más de 300 km recorridos a pleno sol de julio, en la meseta castellana, entro en una carretera en obras, (de esas señalizadas con conos y sin indicadores, tan típicas en nuestro país). Por un momento parece perderse la referencia, la vía se convierte en dos y los dos vehículos precedentes toman cada uno distinta bifurcación, ante lo que mi compañero de viaje exclama ¡Sigue a ese coche!
Ni que decir que mi mente quedó en blanco -o lo que es lo mismo-, mi “conciencia situacional” se bloqueó: tenía que decidir en fracciones de segundo entre tres acciones completamente diferentes, con diferentes consecuencias si erraba en la decisión.
El comportamiento de mayor riesgo, sin duda “frenar”; la de un riesgo no deseable pero asumible, elegir la “desviación equivocada”, y la última opción, “elegir la desviación correcta”, sin ninguna certidumbre respecto a la opción anterior. También hubiera podido “no frenar a tiempo y llevarme por delante algunos conos”, pero afortunadamente mis tiempos de reacción suelen ser buenos, y mis condiciones psicofísicas me eran favorables en ese momento.
“Me equivoqué”. Sin duda gracias a mi desconocimiento de la carretera y sus condiciones, a las obras sin señalizar y a la “inestimable” ayuda de mi copiloto, sin la cual no hubiera recorrido otros 50 km sin posibilidad de cambiar el sentido de la marcha y “recuperar así mi error”. Situación a la que se unía que ya llevaba un buen rato buscando una gasolinera pues me hallaba en reserva de combustible y a punto estuvimos de quedar “tirados” bajo aquel sol de justicia.
Os invito a que nos contéis vuestros “errores del verano”; a buen seguro los habrá, jugosos y variados. Dicen los expertos que cometemos 80 errores al día como media en nuestra vida cotidiana. Estamos dispuestos a comprobarlo. Unos serán de conocimiento, otros de regla, de lapsus, incluso trasgresiones sin percibir el riesgo. Descríbenos el contexto y te ayudamos a que conozcas mejor de qué tipo de error se trata. Quizá evitemos que otros cometan el mismo error.
Un saludo, Fiabilidad y Factores Humanos!
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